Hoy no es noticia...
Tengo la costumbre de leerme un par de periódicos por la mañana, uno en papel, mientras tomo el café, y la versión online de la competencia un poco más tarde. Revisando hoy el montón de diarios que tengo apartados para llevar a reciclar, me he encontrado con una noticia que me ha hecho pensar en algo tan sencillo como la caducidad de la información. Siempre nos han dicho que la información es poder, aunque hace tiempo que todos sabemos que no se refiere a estar al día de la sección de sucesos de una ciudad determinada, sino de saber quién hace qué, cómo, por cuánto... o qué valores pegarán el pelotazo en la bolsa mañana. En realidad, eso de que la información es poder nos ha convertido en consumidores descontrolados de noticias y datos que, en muchos casos, no son no tan relevantes como nos quieren hacer pensar, ni siquiera útiles.
Hoy no es noticia el nuevo Premio Nobel de la Paz (ha pasado bastante desapercibido en los medios, como el resto de galardonados). Hoy no es una noticia tan destacada el cambio climático que controló las decisiones tomadas el año pasado de una forma desmedida. Hoy no es noticia la gripe aviar, las vacas locas, ni los meteoritos que chocarán en un futuro con el planeta, ya pasó, sin pena ni gloria, la amenaza del año 2000 y la llegada del fin del mundo. Un millón de cosas que ayer nos parecían importantes han quedado en el olvido. El mundo sigue funcionando, avanzando.
Y siguen pasando cosas buenas, que no salen en las noticias. Seguimos acorralando a la malaria y erradicando enfermedades, seguimos buscando alternativas reales para cuidar el planeta, creando proyectos educativos viables y asequibles a todos, avanzando en la lucha de por los derechos humanos...
¿No deberíamos haber aprendido a ser más críticos con lo que vemos en los medios? No hace esto que nos cuestionemos lo que realmente es importante.
Ahora con el tema de la crisis es más evidente que nunca, y preocupante, la tendencia a utilizar la información como una herramienta para controlar a la gente, para asustarla y tenerla dominada. Pero es un arma que se vuelve contra el que la usa. Si no haces más que darme información negativa que me bloquea, ¿de dónde crees que voy a recortar los gastos teniendo la posibilidad de acceder gratuitamente al mismo contenido que tu me das, pero en Internet? Eso es algo que ya están sufriendo todos.
Publicaban hace unos días un interesante artículo en el New York Times (que reproducía El País) escrito por Gregory Berns, director del Centro de Neuro Política de la Universidad Emory de Atlanta) titulado: En tiempos difíciles, algo a lo que debemos tener miedo es al miedo
En última instancia, nada bueno puede salir de este tipo de toma de decisiones. Justamente cuando más necesitamos ideas nuevas nos vemos atrapados por el miedo, intentando evitar perder lo que nos queda. Soy neuro-economista, lo cual significa que uso la tecnología de exploración cerebral para descifrar la toma de decisiones humanas. Mis colaboradores y yo realizamos un experimento con una versión de la caja de Skinner. En lugar de la caja, nuestros participantes se encontraban dentro de un escáner de resonancia magnética. En lugar de usar un suelo electrificado les pusimos unos electrodos en los pies. Aunque no insoportablemente dolorosas, las descargas tenían que ser lo suficientemente desagradables como para que el individuo prefiriera evitarlas por completo.
El elemento central de este experimento era que los sujetos tenían que esperar las descargas. Cada ensayo empezaba con la revelación de la fuerza que tendría la descarga, y cuánto debería esperar: entre 1 y 30 segundos.
Para muchos, la espera era peor que la descarga. Dada la opción, casi todos preferían acelerar la descarga y no tener que esperar. Casi un tercio temía tanto la espera que si se les ofrecía la posibilidad preferían una descarga mayor de inmediato y no esperar a una menor mas tarde. Suela ilógico, pero el miedo- ya sea al dolor o a perder un trabajo- afecta de maneras extrañas a la toma de decisiones".
Las noticias que nos sirven cada día son como ese periodo de espera, un anticipo de la descarga que nos darán luego pero que tarda en llegar. Así que nos pasamos ese tiempo de espera sufriendo, paralizados, sin hacer nada. O dejamos de consumir toda esa información "no-útil" o tenemos que aprender a analizarla con otros ojos. O reclamar otro tipo de información. Supongo que está en nuestras manos.



Reozen, mil gracias por un comentario tan extenso, da gusto ver que compartimos un punto de vista, me quedo con una frase tuya, "Estar "actualizado" es una tarea infinita, y de una utilidad muy subjetiva". gracias por lo que aportas, y es cierto. Seguimos vivos. Asi que a mirar el 2009 con optimismo no?
Publicado por: Idoia | 29/12/08 at 17:30
Buen post.
Una reflexión muy interesante.
La información, la "actualidad" (curiosa palabra) acapara un interés desproporcionado.
A mí también me gusta mucho leer mientras desayuno. Es una práctica que conservo desde que era adolescente.
Por aquel entonces, como tenía más tiempo que ahora, leía muchos más periódicos.
Mi padre sólo compraba un par de ellos a la semana, así que cogía los que los vecinos dejaban en el portal para reciclar, me los llevaba a casa y los devoraba durante la semana.
Obviamente, los periódicos que cogía no eran del día. Generalmente tenían una o dos semanas de antigüedad. Y a veces, incluso más.
Recuerdo la extraña sensación de leer los periódicos de hacía dos semanas. Leer las nuevas tragedias, los nuevos hallazgos, las nuevas incógnitas, los nuevos..., etc. Todo nuevo.
Daba un poco de vergüenza ajena el encontrar tanto periodista asombrado y ensimismado en el descubrimiento de lo nuevo.
La primera conclusión a la que llegué en aquel entonces es que, a pesar de todo, seguíamos viviendo. ¿Qué más da la Bolsa, o la subida de los hidrocarburos?. Habían pasado dos semanas desde aquello, y en realidad mi vida era la misma, ¿no?.
Reconozco que es quizás una simplificación pueril, pero, en realidad es totalmente cierto.
Comprendí también entonces que la "actualidad" no era una necesidad, sino más una moda, un producto inventado, una forma más de consumo.
Estar "actualizado" es una tarea infinita, y de una utilidad muy subjetiva.
Es cierto que ese conocimiento nos otorga maniobrabilidad en nuestro día a día: para poder opinar, para tomar decisiones, y ... para poco más.
Pero, también por aquel entonces, llegué a la conclusión de que toda esa energía infinita que había que poner en la tarea de estar actualizado tenía una utilidad más sólida si me dedicaba a formarme. Espiritual o intelectualmente.
Esto es, claro está, un concepto, sólo un concepto. La verdad, creo que es necesario conocer qué es lo que pasa a nuestro alrededor para tener una vida social saludable. No es bueno extirparse de los demás, por muy conceptualmente verdadero que se sienta uno.
Por otro lado, seguir los dires y diretes de la actualidad tiene algo de entretenido, de divertido. Pero sólo eso.
De forma que leo periódicos y revistas, pero teniendo claro que es tan sólo una distracción, un divertimento. No es importante.
Publicado por: Reozen | 27/12/08 at 22:55