Papiroflexia
El elefante encadenado

El día que los animales se harten...

Taxidermia Me considero más amante de la naturaleza que ecologista. Eso quiere decir que no antepongo la naturaleza al hombre, pero tampoco lo contrario. Con lo que no puedo es con la caza. Supongo que a los cazadores no les gustará oír voces contrarias, y que encontrarán argumentos para defender su práctica como el más habitual de todos referido a la conservación y cría de especies,  y creación de reservas naturales (los cotos) destinadas a ser luego cazadas, que sin ese fin, dicen,  no podrían existir. Pero si bien puedo comprender que un señor salga a cazar una perdiz para comérsela después, como ya hacían en la prehistoria, y no haya excesiva diferencia con criarlas en un corral y cortarlas el cuello para echarlas a la cazuela (los vegetarianos no toleran tampoco eso) lo que no entiendo es la caza por deporte.

Lo siento. Pero no encuentro el placer a matar. Matar por deporte. Matar por matar. Y menos aún la caza mayor, esa que se apuestan en una silla bajo un árbol, y con una mira telescópica abaten un precioso ejemplar de venado, por ejemplo, sin apenas sudar, sin opción para el oponente.

Se puede disparar a un plato, o una diana, por deporte. Se puede caminar por el bosque durante horas, sin tener que matar algo por el camino, y es también deporte. Pero matar por puro placer. Lo siento, es superior a mi.

Así que, viendo el trabajo de Rick´s Taxidermy, como el de la imagen mostrada, no puedo evitar una leve sonrisa. Lástima que además, sea pacifista...

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