Hoy hace nueve años de aquella llamada. Por un momento estuve a punto de no contestar, oía el teléfono a lo lejos, pero ya estaba en la cama. No hubiera cambiado nada, pero lo tengo grabado en la memoria con tal fuerza que parece que fue ayer mismo. Y me sigo acordando de él cuando escucho The Pretenders, cuando busco palabras en el diccionario, cuando tomo ensaladas del McDonals, cuando viajo en AVE, cuando huelo Fahrenheit, cuando alguien pide compota de manzana, cardo o acelgas (puaj), cuando compro gel de avena, cuando como con palillos, cuando hago la declaración de la renta, cuando leo sentada en el suelo, cuando hay truenos, en algunos puentes, en algunas librerias, en algunos cines, en algunos parkings. Cuando tengo dudas laborales, cuando tengo dudas familiares, cuando me duele algo mucho, mucho, mucho... Cuando me duele el estómago porque se que NUNCA le volveré a ver, y cuando pienso en la gente que no volveré a ver...Ha sido un año muy duro, los que me conocéis lo sabéis. Un año de dejar marchar y volver a vivir adioses y despedidas, de aprender a vivir, de "nuncas", de "hasta siempre". Gracias a los que me han escuchado en silencio, a los que me abrazaron y me dejaron moquear, a los que estaban junto a mi, incluso en la distancia, a los que me arrancasteis una sonrisa a ultima hora, a los que me estáis enseñando a vivir de nuevo... por estar, por ser. Ya os sabréis el protocolo: hoy estaré rara, canturrearé todo el día y cenaré rollitos de primavera. Y ahora. LA canción, subid el volumen:"porque en cada sitio que estoy se que me mira desde las estrellas, bailando con la luna: libre".