Vivir el AHORA: esto todo lo que tenemos
La pregunta que importa al final de la vida es ¿cómo has amado?

Cinco razones para no tener perro: ¡habla chucho, que no te escucho!

Poe

Hoy la “bola de pelo” cumple dos años. Desde que se han cruzado nuestros caminos, pero sobre todo justo antes de que eso pasara, un montón de gente ha colaborado con sus consejos a configurar la lista de las cinco principales razones para no tener perro, a saber:

  1. Va a suponer un cambio muy grande en tus hábitos de vida, ahora no podrás quedarte en casa un día entero viendo la tele y descansando, tendrá que salir y moverte, ¡¡aunque llueva y haga frío!!
  1. Te va a suponer gastos extras y tendrás que tener en cuenta que a veces ocurren imprevistos… ¿Estás dispuesta a pasar por eso?
  1. Un perro es una preocupación constante, a partir de ahora tendrás que organizarte siempre para darle un sitio en tus viajes, en tus planes… ¿Qué pereza no?
  1. Tu casa va a estar desordenada, llena de pelo y estará más sucia… Yo no pasaría por eso, me gusta que todo esté siempre perfecto e impoluto.
  1. Y lo triste que será si le pasa algo… o cuándo se vaya porque ya sea muy mayor… Yo no quiero pasar por eso, ni que mis hijos pasen por eso.

Ahí están. Resumidos, los cinco puntos que todo el mundo repite como un loro. Mi repuesta siempre es la misma: es verdad, con estos argumentos mejor no tengas un perro… Mejor no tengas hijos, ni amigos, ni pareja, mejor no tengas pasiones, mejor siéntate a esperar que pase la vida discretamente, en calma, silencio y aburrimiento total. 

La vida es precisamente todo eso que muchos rechazan. La vida está llena de imprevistos y de cosas que te desordenan la casa y te despeinan. De cosas que te harán sentir tristeza algún día. De alegrías, de juegos, de ejercicio, de sustos, de compañía. De esas cosas mola mucho llenar tu vida. De repetir algo 65.893 veces porque te entusiasma y dejarlo solo porque algo te entusiasma todavía más. De sentir que alguien te espera cuando sales a pasear, de salir a pasear y mover el culo, sentir el aire y llenar los pulmones de oxigeno (aunque haga frío y llueva, que en esos días también uno está vivo), de ropa con agujeros, de zapatillas con caca, de vacaciones planificadas para que todos tengan su espacio, de…. ¡un palo! ¡una piña! ¡una pelota! ¡el tapón de una botella! ¡una goma de pelo! ¡un patinador! ¡un ciclista! De, ¡joder, cómo mola el mundo! ¡Estoy vivo!

Así que perdonadme si cada vez que oigo alguna de estas razones para no tener perro os etiqueto (justa o injustamente) en uno de estos dos bandos: el de los apasionados y el de los que prefieren ir siempre sobre seguro y dejar la vida pasar. Si, vale, luego estáis los alérgicos y a esos os perdono, pero son excepciones.

Yo tengo un perro. A veces se acurruca conmigo en el sofá mientras leo un libro y a veces me pone el culo en la cara cuando no encuentra la postura cómoda… pero eso también lo hace la vida,  ¿no?

¡Felicidades “bola de pelo”!

Comentarios