Foto de Kevin Zollman. A primeros de año, Jeff Zucker, el jefe de “NBC Universal”, una gran compañía de cine y televisión, comentó a una audiencia de ejecutivos de TV que su mayor desafío era garantizar "que no acabemos intercambiando dólares analógicos por centavos digitales”. Lo que quería decir es que las audiencias están pasándose al mundo de Internet más rápidamente que los anunciantes, dejando así a las compañías de multimedia “escasas de metálico”. Ahora, casi a finales de año, la situación parece incluso peor, ya que la recesión amenaza en convertir incluso los dólares analógicos en centavos. ¿Acelerará esto el cambio hacia la publicidad en Internet, o disminuirá esta publicidad también?
La publicidad sube y baja con la economía, pero cuánto lo hace es debatible. Randall Rothenberg, el jefe del “Interactive Advertising Bureau”, una asociación comercial para los anunciantes digitales, apunta a la notable estabilidad de la publicidad en torno al 2% del PIB desde 1919, cuando se empezaron a recoger datos. Esto sugiere que los presupuestos de anuncios irán, aproximadamente, a la par con la producción económica.
Sin embargo, Mary Meeker, una analista de Internet de Morgan Stanley, considera que los presupuestos actuales para campañas de anuncios oscilan mucho más que el PIB. Según ella, si la economía deja de crecer, el gasto en anuncios probablemente tendrá una caída del 4%. Si la economía se reduce en un 2%, el gasto global en anuncios pueden caer un 10%. En cuanto a los anuncios online, la reciente historia provoca pesimismo. Entre 2000 y 2002, durante la recesión dotcom, el gasto de anuncios online en Estados Unidos se redujo un 27%.
Así y todo, la web ha cambiado mucho desde 2002. En aquel entonces, los llamativos "banners" (banderas) en portales web como Yahoo! y MSN eran la tecnología preferida. Todavía existen, pero ahora representan menos del 20% del gasto de anuncios online. Más de la mitad del gasto se destina a la publicidad basada en búsquedas en Google y en otros buscadores rivales, que ponen pequeños anuncios de texto junto a los resultados basados en la palabra clave de la consulta, y cobran sólo cuando un usuario hace clic en ellos. En la publicidad de marca, los anuncios "rich media" están tomando el relevo a los “banners”. Estos permiten a los usuarios interactuar haciendo clic en ellos, por lo que su participación puede ser rastreada.
Todo esto hace el gasto publicitario mucho menos especulativo, por eso se empieza a tratar este gasto como un costo de ventas. Esta es una razón por la que la publicidad online debería sufrir menos que otros tipos de publicidad. Esta semana eMarketer, una compañía de estudio de mercado, predijo que el gasto en la publicidad online de los Estados Unidos, que constituye casi la mitad del total mundial, aumentará en un 8,9% en 2009, en lugar del 14,5% que había previsto en agosto. La empresa piensa que la publicidad basada en búsquedas crecerá un 14,9% y los anuncios “rich media”en un 7,5%, mientras que los anuncios visuales aumentarán un 6,6%. En resumen, la publicidad online seguirá creciendo durante la recesión-pero no tan rápidamente como se esperaba.
Otra razón para el optimismo, dice Rothenberg, es que la publicidad online está haciendo obsoleta la antigua distinción entre el gasto comercial "por encima de la línea" y "por debajo de la línea”. En su jerga, el gasto por encima de la línea lleva a la “percepción” de la marca (probablemente en la televisión) o a la "consideración" por parte del consumidor potencial (probablemente en un periódico). Ese gasto muchas veces se reduce en las recesiones. El gasto por debajo de la línea incluye promociones o cupones para estimular la “preferencia” del consumidor cuando se aproxima al momento de compra, o sistemas de fidelidad como los de millas aéreas para aumentar su "lealtad" posterior. Estos presupuestos son más robustos.
El marketing online cada vez apunta más a la suma de la percepción, la consideración, la preferencia y la lealtad todo junto. Rothenberg pone el ejemplo de los anuncios “rich media” de Kraft, una compañía de alimentos, en la que una deliciosa imagen consigue la percepción de la marca, un clic en la imagen nos revela una receta que aumenta la consideración de comprar el producto, otro clic proporciona cupones y un último clic inicia un juego que se puede compartir con amigos. Los gerentes de marketing pueden por esto defender que sus presupuestos online están a la vez por encima y por debajo de la línea.