Al parecer el futbolín fue inventado por el gallego Alejandro de Finisterre, aunque otras teorías aseguran que el juego, popular en todo el mundo, lo inventó el alemán Broto Wachter. Lo cierto es que independientemente de cuáles sean sus orígenes, la mayoría de nosotros lo hemos conocido en los recreativos de nuestra infancia, en el pub de nuestra adolescencia y hasta hace bien poco en cualquier local, bar, garito, pub o chiringuito que se preciase.
Actualmente casi han desaparecido del panorama lúdico nacional, sustituidos por las sofisticadas máquinas de dardos, las tragaperras y la inefable máquina del tabaco (que no sirve para jugar, pero sí para que día a día muchos se jueguen la vida). Creo que lós últimos futbolines que ví (y probé) fueron en un centro comercial de Madrid, en uno de esos enormes salones recreativos en los que conviven artefactos cuasi-medievales con recreativas de última generación. Pues bien, parece que siguiendo esa corriente tan "Apple" que todo lo inunda, a unos estudios de diseño modernísimos se les ha ocurrido lavarle la cara al juego en cuestión y lo han bautizado como "eleven, the beautiful game"...
Sinceramente prefiero los muñecotes de madera pintados del Barsa y el Madrid, porque les ha quedado muy cool, pero en este caso, me quedo con la madera desgastada...
Para saber más: http://www.eleventhegame.com/