Steven Johnson en ARTFUTURA 2007
Libros que enseñan el mundo

El libro como consecuencia no como fin

Después de tantos meses trabajando en el proyecto, a la fuerza, acabas conversando con más mucha gente sobre el futuro del mundo editorial y en eso hemos querido centrarnos para este post. Nuestro proyecto se ha basado desde el principio en una premisa que tenemos muy clara como consumidores de libros que somos. En Ilustrae entendemos los libros como una consecuencia, no como un fin en sí mismos. Y en nuestro caso el libro debe ser consecuencia de dos cosas, nuestras ganas de alimentar el pensamiento crítico para saber más y mejor cómo es el mundo que nos rodea; y nuestras ganas de divertirnos. Formación y entretenimiento al mismo tiempo.

Lo que es evidente es que en algún momento en el camino editorial, los libros se han convertido precisamente en eso, en un fin perseguido por demasiada gente, muchos de ellos sin algo significativo que aportar al lector. Ojo, que esto también pasa en otros sectores dedicados de una forma u otra al ocio y al entretenimiento. La consecuencia de todo esto es una sobrecarga en la oferta que ha acabado por desesperar a muchos lectores.

¿Cuál puede ser con este panorama el futuro del mundo editorial? En la red hemos encontrado algunos artículos interesantes al respecto (destacaríamos los publicados por Carles Gibernau o Ángel María) en el que se dan algunas pistas. Es muy interesante el que, prácticamente todos, coinciden en que el futuro de ese sector pasa por modificar las dinámica de publicación tradicional y por reivindicar el protagonismo del usuario/lector para decidir qué, cómo y cuándo se publica.

Y en Ilustrae nos gusta mucho este planteamiento.

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