Todo lo que necesitas, lo llevas dentro (Nike-Coraje)
Aqui viene otra nueva burbuja

No siempre los británicos nos dieron por...

Durante los últimos trescientos años, hasta finales del XIX, la armada de su graciosa majestad puso en jaque a las demás potencias imperialistas, llevándose en gran medida el reparto del pastel colonial. Pero no siempre colocaron la guinda a tan apetitosa tarta.
En 1739, el rey Jorge II de Inglaterra y a raiz de declarar la guerra de la oreja de Jenkins contra España, da la orden de fletar una flota al mando del almirante Vernon con el fin de conquistar la plaza fuerte de Cartagena de las Indias, a la vez que ordena acuñar unos medallones conmemorativos de la toma de dicha ciudad.
No contaban los ingleses con la numantina defensa que llevaría a cabo el comandante general de la ciudad junto a sus hombres. D. Blas de Lezo, cojo, tuerto y manco, apodado el medio-hombre, contuvo durante meses los envites de la armada inglesa, provocando la retirada de los enemigos y evitando la posible perdida del epicentro territorial de las colonias españoles de ultramar.
Vernon fue recibido en Inglaterra como heroe y este hecho fue silenciado y olvidado. Los medallones desaparecieron por arte de birlibirloque y aquí no ha pasado nada.

Imgp0294_2Medallón inglés de 1741.
Se observa a Blas de Lezo arrodillado frente a Vernon.
El texto reza así:
"La arrogancia española humillada por el almirante Vernon"

Comentarios