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¿Salinas en la meseta?

Si has visitado el Levante español, sobre todo Torrevieja (Alicante) habrás visto cómo se produce la sal, dejando evaporar el agua y recogiendo después la sal  que queda de la solución. Aún recuerdo el experimento que nos enseñaron en el colegio para que aprendiéramos el proceso...
Lo que probablemente no sepas es que en plena meseta castellana, en la província de Guadalajara, existen unas salinas que obtienen aún hoy en día, el preciado elemento (moneda de pago en la antigüedad, de donde procede la palabra "salario") por el mismo procedimiento.

En el pueblo de Imón (de Ymón que  en latín significa "de las profundidades"), junto al Río Salado, se haya esta curiosidad que data del S. X, aunque fue con Carlos III cuando obtuvieron su máximo esplendor.

En la actualidad, el mar pilla un poco alejado, sin embargo, en otra época el mediterráneo anegaba esta parte de la península y la sedimentación de sus fondos, dieron lugar a una capa salina de unos 200 metros de profundidad. El Río Salado, con un nombre más que evidente, saca a la superficie el mineral y el hombre, hace el resto.

Las instalaciones que se pueden ver a pie de carretera, han estado en servicio hasta hace muy pocos años, y fueron mandadas construir por Carlos III.

Imón se encuentra a unos 90 kilómetros de Guadalajara. En automóvil desde la A-2 hay que desviarse por la salida 104 y dirigirse por la CM-1104 hacia Sigüenza. Desde esta ciudad, joya indiscutible de esta provincia, continuar por la CM-110 dirección Atienza y en el camino se encontrará la indicación de Imón.

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