La escultura está dentro esperando
Cyborgs everywhere

Aún hay esperanza

Cuando el gobierno de Niger contrató los servicios del profesor Steve Whisenant, no imaginaba que la solución al problema de la deforestación de algunas de sus regiones iba a resultar tan simple.
Whisenant permaneció varios días contemplando el vasto territorio desértico, al cabo de los cuales, pidió a sus ayudantes locales que buscaran camiones con piedras, cuantas más mejor. Una vez trajeron la carga, mandó distribuirla al antojo de sus colaboradores, unas cuantas por aquí, otras tantas por allá y así, hasta descargar camiones enteros. Terminado el trabajo, regresó a Texas.
Antes de partir, las autoridades extrañadas ante lo que ellos intuían como una estafa en toda regla, preguntaron al científico el porqué de semejante proceder. La explicación de éste fue harto sencilla: "Donde ahora tienen desierto, hace años existía un sotobosque y unos acuíferos. La necesidad de madera y leña, y el drenaje del terreno en busca de agua, desertificó la tierra. Observé que el viento barría la superficie sin encontrar obstáculo alguno, por lo que creí conveniente distribuir cientos de piedras por todo el territorio. Con ello, las semillas y las plantas arbustivas arrastradas por ese viento, quedarían ancladas a dichos obstáculos. Esperen un par de años y el resultado les sacará de dudas".
Al cabo de dos años, la región comenzó a repoblarse con la vegetación original y después de otros tantos más, los antiguos pobladores de la misma retornaron a sus antiguas tierras.

No siempre, la tecnología más avanzada es sinónimo de éxito. El sentido común y los medios naturales son en ocasiones más que suficiente.

Desierto_de_piedras

Comentarios