La ciudad del color
Lo importante: Tener razón

Guaqueando VS. Detectando

A fin de cuentas, el objetivo de ambos sistemas de detección es el mismo: expoliar las ofrendas mortuorias en forma de tesorillos de metales preciosos y cerámica. Uno de manera arcaica y rudimentaria, el otro provisto de sistemas electrónicos y de satélites que todo lo ven; todos dirigen su ambición a las antiguas necrópolis
En Latinoámerica llevan siglos dedicados al guaqueo. Lo realizan indígenas conocedores del terreno y de los lugares donde habitaron sus antepasados. Buscan la necrópolis del poblado provistos de largas lanzas metálicas de punta hueca. A medida que avanzan en círculo por la zona en cuestión, van clavando dicha lanza con fuerza en el suelo. Al extraerla, comprueban los restos de tierra que penetraron la cavidad lateral del vértice de la lanceta. Si es tierra común, continuan caminando y taladrando el terreno. Si por el contrario, la muestra es cerámica, ya conocen el lugar donde han de comenzar a cavar. En ocasiones, el guaquero permanece durante la noche observando el lugar elegido hasta que localiza los fuegos fatuos. En ese caso no utiliza la lanceta, sino el azadón para remover la tierra.
En la vieja Europa los métodos son más sofisticados. Por un lado, y gracias a los servicios del Google Earth, los expoliadores detectan con facilidad y a vista de pájaro, los antiguos restos de poblados. Dependiendo de la zona, el tipo de ruina y la orografía, los buscadores se decantan por una cultura u otra. Ya provistos de un detector de metales profesional, dirigen sus`pasos a la afueras de los poblados, donde encontrarán con toda probabilidad la necrópolis. Pero no todo es coser y cantar. Manejar un detector es harto difícil. Hay que tener el oído habituado al tipo de pitido que desprenden los metales localizados, ya que cada uno se distingue por una tonalidad diferente. Además, los detectores no profundizan más de 20-30 cms. la superficie, por lo cual, no es sencillo dar con los ajuares de las tumbas. Existe otro pequeño detalle: la Benemérita, motivo por el que se ha de realizar la labor de noche, con linternas y conociendo bien la región. A ello hay que añadir el detalle de nuestro terreno peninsular, en general pedregoso y resistente a los envites del azadón y de la pica.
Con esto os quiero demostrar que la expoliación nos es tan sencilla como la pintan y la tecnología no siempre da la solución a los problemas más elementales. El que tenga alma corsaría, que se decanté por uno u otro modelo, y si es avezado en lides similares, que lo intente.

Ofrendas_tumbas_sipan_per_2

Cerámicas para ofrenda de tumba en Sipán, Perú.

Complutum

Complutum, la antigua Alcalá de Henares, expoliada de mala manera años atrás.

Comentarios