Ratas suicidas
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La inmortalidad no es un mito

Turritopsisnutricola


foto acuática de un ejemplar de turritopsis nutricola, eternamente flotando...

Según las tradiciones, la inmortalidad es un atributo común de muchísimos seres: Dios, para empezar a hablar, es el ser inmortal por excelencia, pero también son inmortales los ángeles, los demonios, y nuestra propia alma. Sin embargo, a día de hoy no se ha podido probar de manera científica la inmortalidad de ningún de los citados seres, así que sin ánimo de molestar a nadie, la inmortalidad no deja de ser una cuestión de fe para algunos y un mito fantasioso para otros. Hasta hace poco parecía que la discusión sobre la inmortalidad terminaba efectivamente, en el terreno del mito o de la fe, pero se ha descubierto un ser terráqueo que es, de hecho, inmortal (y no hablamos de Keith Richards ni de Santiago Carrillo). Se trata del Turritopsis nutricula, un hidrozoo del filo Cnidario (un primo de las medusas, para entendernos), que cuando llega a su madurez sexual, la etapa final de su ciclo vital, tiene la habilidad de revertir su proceso de decadencia y volver a su estado inmaduro. Para ello, sus células especializadas, se "desespecializan", en un proceso llamado transdiferenciación, y vuelve a su estado inicial. El ciclo vital de este animal se vuelve así eterno. En laboratorio ya se ha comprobado su inmortalidad. Habría que preguntarle a un maestro hindú qué pasa si nos reencarnamos en una turritopsis: nuestra alma quedaría eternamente encerrada.

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