Dios y el transporte marítimo
Todo depende de 'la luz' con que se mira...

Noche Blanca si Funámbulo

Nos dieron gato por liebre. La muchedumbre que abarrotaba la confluencia de las calles de Alcalá y Gran Vía hasta la Cibeles, expectante y con la vista puesta en el delgado cable que partía de la azotea de la sede del Instituto Cervantes hasta la del Círculo de Bellas Artes, espero media hora como sardinas enlatadas, más parecían mejillones que sardinas viendo el espachurre existente, para escuchar por megafonía y ya cuando el griterío había adquirido tono de revuelta, que el mejor funambulista del mundo, mister Jade Kindar-Martin, no cruzaría los 120 metros de distancia y a una altura de 20 metros, debido a las embestidas de viento racheado que podría descomponer su cabello.
Sin embargo, otras atracciones distrajeron al numeroso público que en bicicleta, monopatín o a pie, recorría las calles blancas de Madrid. Algunas de ellas, y como una imagen vale más que mil palabras, os las mostramos a continuación:

Performance, Alegoría en la que me jodéis con 10.000 putas velas, realizada en los exteriores del Museo Reina Sofía.

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