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Encuestas de Voto. ¿Sirven para algo?

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Cada vez que hay elecciones asistimos a la guerra de encuestas, y no acabo de entender muy bien qué sentido tienen. En principio, creo que son una pérdida de tiempo y recursos innecesaria, por varias razones:

Si las encarga un medio de comunicación, más parece una cuestión de impaciencia que de necesidad. Es como querer dar la noticia antes de que se produzca. Dar la primicia del ganador antes incluso de que se empiece a votar. Pero aunque eso fuera posible, no acabo de verle el sentido, porque el resultado ya llegará, sea el que sea, y gastar dinero en esos datos cuando en menos de un mes sabremos la verdad, pues me parece un poco ridículo. Sobre todo cuando en la campaña electoral, lo importante debería ser informar con detalle de las propuestas, que son realidad, y no hacer hipótesis, que es política ficción.

Si las encuestas son un encargo del gobierno, o del estado como queramos, sigo sin entenderlo. No veo qué necesidad tenemos de gastar recursos públicos en intentar adivinar lo que va a pasar de todas formas. Al menos, no cuando precisamente no sobran. Cuando esas encuestas se realizan en periodos entre elecciones, sirven para medir el grado de satisfacción con el gobierno y la oposición. Pero cuando ya se van a expresar las urnas, me parece una curiosidad muy cara.

Así que me da por pensar, que las encuestas tienen un claro fin, que no es otro que el de tratar de influir en las decisiones de los votantes. Y de hecho, por eso hay unos plazos en los últimos días y durante la jornada de reflexión y de votación en los que no está permitido publicar encuestas. Aunque, una vez más, no le encuentro explicación, ya que precisamente en la jornada de reflexión, es cuando debemos reflexionar y saber "cómo van las apuestas" podría ayudarnos.

Luego si aceptamos que las encuestas se hacen para tratar de influir en los votantes, me asombra aún más que se hagan, ya que no le veo mucha utilidad ni al favorito ni al perdedor.

Si las encuestas dicen que mi candidato va en cabeza, y presumo de ello, puedo salir perdiendo, si los votantes contrarios se movilizarán para contrarrestar mi ventaja, o mis partidarios se confían y se irán al campo pensando que su voto no hace falta para ganar.

Si los sondeos me dan como perdedor, pues lo mismo, o bien mis seguidores se esfuerzan para darle la vuelta a la tortilla, o bien mis contrarios se relajan y al final, gano.

En España, las elecciones se ganan o se pierden por escasa diferencia en votos. Votos que dependen muchas veces de decisiones de última hora, como si hace buen tiempo o si ocurre algo excepcional durante la campaña, y hemos visto con demasiada frecuencia como las encuestas se equivocan estrepitosamente.

Por tanto, sigo sin ver la gracia a gastar tiempo y dinero en saber que mañana se hará de noche, como todos los días. ¿Por qué no las suprimimos?

Imagen de la web del Parlamento Europeo

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