Concurso de funambulismo
Arte con palillos o "entredientes"

Morirse: la mejor campaña de comunicación y marketing

A estas alturas, quien más y quien menos ya sabe que ha muerto Vicente Ferrer, (y esta misma madrugada MIchael Jackson, aunque este post no habla de él). El "padre de los pobres" (esto de poner sobre nombres le gusta mucho a los medios la verdad). Es una pena que un hombre con su trayectoria, con un premio Príncipe de Asturias a la Concordia a sus espaldas, acapare la atención de los medios con mayor intensidad desde el momento en que se muere (estoy esperando el especial en la tele de un dia para otro). Steven Johnson decía en su libro "El mapa fantasma" una frase que me llamó especialmente la atención: "nos guste o no, el camino que permite a la gente corriente hacerse un hueco en la historia es la muerte". Entendiendo el autor con gente corriente a aquellos que no están directamente vinculados con el devenir histórico de un país, como pueden ser los políticos o, en algunos casos, los militres.

Ahora nadie se atreve a decir que no conocía su trabajo aunque, como indicaba Ángel Corbalán en El Librepensador hace unos días con respecto a una encuesta realizada en tres capitales de provincia: "A la pregunta de que nos podían comentar de D. Vicente Ferrer o de Belén Esteban: resultó que, a nuestro modelo mundial como cooperante y que desde muchos países lo consideran modelo de santidad y ejemplo a seguir, sólo habían oído hablar de él un 30%, mientras de los “cotilleos”, novios, ex novios, operaciones, desmayos, etc., etc. de esta chica de un barrio de Madrid, todos estos pormenores y más, eran conocidos por el 80% de los encuestados". O que "cuando pedimos que nos hablen que conocen de D. Vicente Ferrer, ya que de la otra chica lo sabían todo. Las respuestas fueron así: De ese 30% que afirmaban haber oído hablar de D. Vicente Ferrer, un 20% dijo que fue un santo valenciano de hace mucho tiempo;  uUn 25% les sonaba como fraile que predicaba con los indios americanos, ¡casi!; sólo un 25%, conocía de su obra en la India y que se ocupaba de los más pobres; el otro 30 %, sólo les sonaba de algún programa de televisión, o de una maratón para conseguir dinero para los niños. Incluso, lo confundían con el Padre Ángel y su obra".

Apuesto a que los donativos a la Fundación Vicente Ferrer se van a disparar y lo celebro (como dice el refrán, por el santo que sea ora pro nobis)  pero me pregunto por qué la sociedad hace estas cosas, por qué sigue existiendo una sección de "Obituarios" en los periódicos, una sección en la que se habla de logros de gente que, en muchos casos, es totalmente desconocida para el público general. Exijo una sección de "vivituarios" si es que ese palabro existe. Y como hay que predicar el ejemplo, voy a hablar de una persona que está también trabajando en la India.

Jaume Sanllorente, un periodista (de 32 años) que no dudó en abandonar su trabajo y la vida cómoda que llevaba en España para dedicarse a la gente más necesitada, creando la organización Sonrisas de Bombay, desde donde lucha por un mundo más justo y digno para los sectores más pobres de esa ciudad hindú. Los proyectos de Sonrisas de Bombay han impactado, en los últimos años, la vida de más de 5.000 beneficiados directos (con grupos humanos poco aventajados como la casta de los intocables o los pacientes con lepra, uno de los colectivos más desfavorecidos de la India).

Vicente Ferrer es un ejemplo a seguir, su obra es un ejemplo a seguir (aunque estoy segura que habrá quien lea esto y me ataque por decir lo contrario).  Pero hay mucha gente haciendo ahora mismo cosas increíbles en el mundo, gente que necesita nuestra ayuda en este momento para que sus proyectos avancen más deprisa y ayuden a más gente, AHORA y no podemos conformarnos con ser solidarios por impulsos, solo a ratos.

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