Posibles empleados anónimos, ¡llamen a la policia!
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Un propuesta creativa contra el paro

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El pasado viernes el gobierno aprobó una nueva partida presupuestaria destinada a prestaciones por desempleo, junto a una subida de impuestos para compensar el déficit que, como es lógico, genera en el estado el esfuerzo en gasto público que está realizando para combatir, a su manera, la actual crisis.

No seré yo quien vaya contra la cobertura mínima de los desempleados porque esa no es la cuestión. Yo mismo necesité cobrar "el paro" durante la anterior crisis, y fue tal la frustración, que decidí nunca más depender de otros para mi futuro, saliendo de la situación de parado para convertirme en emprendedor, o lo que es lo mismo, autoempleado. La cuestión es si una sociedad acostumbrada a las subvenciones de los mercados que no son rentables y las ayudas a fondo perdido está destinada a perpetuar el sistema, o por el contrario fomenta la creación de valor.

Recientemente, he conocido muy de cerca un caso digno de estudio por lo definitorio de nuestra forma de pensar:

Una pequeña empresa tiene que cerrar por la insolvencia financiera, los impagados y el descenso del volumen de negocio. Al único trabajador que queda, el empresario, que no puede seguir pagando su nómina y mucho menos su indemnización, le da la opción de hacerse autónomo y garantizarle un contrato con uno de sus clientes, cediéndole la cuenta, para que siga trabajando desde su casa. Con esto, seguiría cotizando, seguiría activo, aunque hasta que no consiguiera otros clientes o una mejora del contrato de su cliente, ingresaría aproximadamente un 20% menos de lo que hasta ahora.
La respuesta del trabajador fue rotunda: "me voy al paro". Y ahí está, esperando meses a que salga la sentencia que le permita cobrar del estado su indemnización, y comenzar a percibir el subsidio de desempleo, que tampoco será el 100% de su salario actual.


Es más fácil cobrar sin hacer nada, que tener que ganarse el sueldo. Pero ese subsidio, no lo olvidemos nunca, lo pagamos todos. Lo pagamos los que seguimos trabajando por suerte, o porque hemos decidido seguir trabajando antes que poner la mano. Y ahora, también lo pagan los propios parados con la subida de impuestos en gasolinas o tabaco...

Insisto, porque es fácil perder las referencias en este tipo de debates, que considero necesarias las prestaciones para los que pierden el empleo por causa ajena, pero ¿podemos mejorar el sistema?

Yo creo que sí. Hace falta lo de siempre. Imaginación, voluntad y esfuerzo, unidos a una nueva forma de ver las cosas más constructiva y más atrevida, y al mismo tiempo, con más sentido común.

Cuando en 1995 estuve cobrando el paro, lo levaba muy mal. Con poco más de 20 años lo que yo quería era trabajar, y cada mes que pasaba pensaba en qué sería de mi cuando se me terminara el plazo.

Entonces como hoy, muchas empresas tenían que despedir a más gente porque no tenían posibilidad de pagarles. Entonces como hoy, más de la mitad del coste de un trabajador era en concepto de seguros sociales e IRPF.

La situación es hoy la misma: las empresas no pueden pagar trabajadores, y el estado paga a gente por no trabajar. ¿Nadie más lo ve absurdo?

Años después, ya como empresario, el crecimiento de mi negocio era muy, muy lento debido a que aunque el trabajo aumentaba, no era suficientemente rentable para asumir los costes de un nuevo trabajador. Y así, la pescadilla que se muerde la cola. Yo no podía pagar lo suficiente a alguien por trabajar, por ejemplo a un recién licenciado, mientras que miles de personas cobraban por no hacer nada...

La idea que me surgió entonces me pareció de lo más lógica, y nunca comprendí por qué no se intentó. Simplemente, las oficinas de empleo deberían funcionar como las empresas de trabajo temporal (en sus aspectos positivos) y colocar a los desempleados en empresas que lo necesiten, a costa del subsidio.

¿Qué se consigue con esto?:
  1. El trabajador continua su formación, en su sector o en uno nuevo.
  2. El trabajador puede demostrar su valía en una nueva empresa, y cuando las cosas cambien, optar a un puesto permanente.
  3. El estado paga a cambio de productividad.
  4. Se elimina el fraude, que todos conocemos, de cobrar y trabajar de forma sumergida.
  5. Se ayuda a las empresas de forma directa y controlable. En una crisis financiera como la actual, la liquidez para pagar nóminas es un gran problema que no se está solucionado por el recorte del crédito.
  6. Las empresas en crecimiento, pueden contratar nuevos profesionales pagando "a medias" con el estado a cambio de su formación. Si todo va bien, cuando se le acabe el derecho a prestación es posible que el empresario no quiera desprenderse de esa persona válida y que ya pueda contratarle al 100%. Si no, su curriculum será mejor que antes y le será más fácil encontrar un empleo.

No soy economista ni político. Seguro que hay muchos flecos en esta propuesta que necesitan definirse muy bien para evitar crear mayores problemas o nuevas formas de fraude, pero como digo siempre, lo importante es el qué y no el cómo. Hagamos que las empresas que soliciten trabajadores a cuenta de las prestaciones pasen cuantos controles de solvencia y legalidad sean necesarios, pongamos límites...lo que sea, pero sinceramente, creo que la idea merecería su estudio.

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