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Hay razones para creer en un mundo mejor

El tiempo de cada cosa

Escritorio
Como dijo una vez un escritor: “se me ha entrado la duda, lo mismo que un murciélago, en la sala romántica, así de pronto, loco de susto contra los espejos…”. Leo en La Vanguardia de hace unos días un artículo de José Antonio Marina que se incorpora a los recortes de mi nevera: “La naturaleza tiene sus propios ritmos, explosivos como el florecer del hibiscus, encalmados como el granar del trigo, solemnes como el despliegue poderoso de las secuoyas. Uno es el tiempo de la ocurrencia y otro el de la argumentación. La consigna es breve; el razonamiento, largo. La comprensión, súbita; pero el aprendizaje, lento. El enamoramiento, fulgurante; el amor, demorado. La maduración tiene su tiempo propio. […] Lo importante es descubrir el ritmo de cada cosa, de cada sentimiento, de cada acción. Hay que ser paciente al escuchar, pero rápido en responder a la injusticia. Hay que tener calma para decidir, pero hay que ser veloz en ejecutar lo decidido. La prisa corta por lo sano, es ciega para los valores de aparición pausada, entre los cuales se encuentra la verdad y ciertos tipos de belleza. Vistas a la carrera, todas las cosas son de usar y tirar”. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Foto Yaseff en flickr.com

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