Sobre las cosas pequeñas
Esos bonitos dias de invierno

"Así es como uno se hace grande, con dos cojones"

Dos
Si  nos paramos a pensarlo, todos queremos ser los grandes protagonistas de historias fantásticas que hagan de este planeta un lugar mejor. Queremos cambiar el mundo, ser héroes y que la gente nos recuerde por nuestras grandes gestas, pero como no podemos conseguirlo, muchas veces (casi todas) nos rendimos y esperamos que otros sean los que se esfuercen. Miramos desde la barrera como otros se dejan la piel para conseguir lo que tienen y, fieles a nuestra condición humana , les atacamos con envidia y cuestionamos métodos y resultados con una falsa moral de lo más descorazonadora. 

Pero, ¿por qué no trabajar en ser grandes personajes secundarios? Eso de pronto hace la vida mucho interesante. Hay algunos personajes secundarios en las películas que acaban de alguna manera, provocando al protagonista a hacer lo que tiene que hacer. Me gusta uno que en “Jerry McGuire”, cuando un Tom Cruise eufórico llega a la copistería a imprimir su “declaración de objetivos”, le mira y le dice: Así es como uno se hace grande, con dos cojones”.  Hay millones de ejemplos (decidme más, por favor).

Quizá tú no estés destinado a cambiar el mundo, pero tengas las palabras exactas para que el que está a tu lado se lance a hacerlo. O quizá sean tus hijos los que lo hagan (¿les estás ayudando a que sean mejores?) o, en un giro inesperado, tus padres (¿cuánto hace que no les miras como “personas” en lugar de como “padres”?). Un señor en la calle el día de navidad le dio limosna a una chica que pedía, sentada en el suelo, en una esquina. La miró y le dijo muy serio: “nunca bajes la cabeza, pase lo que pase, eso es lo que te queda”.  Los que conocen mi emotividad algo descontrolada, ya se imaginan que me pasó (sí, me puse a llorar, evidentemente), los que no, espero que entiendan lo que quiero decir: ese hombre puede que haya salvado una vida, y esa vida puede que acabe cambiando el mundo. Puede que no, pero así es como muchas veces uno se hace grande. ¿Estamos dispuestos a ser los grandes secundarios de la historia? 

 Foto: Elizal0 en flickr.com

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