Lorenzo Silva, anfitrión en el Club del Crimen de Booquo, Premio Planeta 2012 con "La marca del meridiano"
Palíndromos famosos

El olor de la luna llena. Hoy hace diez años

Hoy hace diez años desde aquella noche de luna llena. Diez años desde que mi padre nos dejaba de una forma completamente inesperada, a pesar de que cinco años atrás los médicos ya nos habían dicho que nos temiéramos lo peor. Él aguantó cinco años. Y cuando ya habíamos alejado la idea de la muerte, de pronto, como suelen llegar las malas noticias, su corazón se paró.

Dicen que la gente en realidad no muere mientras esté viva en el recuerdo de alguien, asi que en realidad mi padre sigue más vivo que nunca, en mi memoria, en la de mis hermanos, en la de sus amigos... Y sigo pensando que de alguna forma está ahí ayudandome a tomar decisiones y a avanzar.

Lo que me pasó ayer, quizá es un ejemplo de esto. Está siendo un año duro, supongo que todos lo sabéis, y la enfermedad ha vuelto a nuestras vidas para recordarnos lo que de verdad es importante. Cuesta ser optimista, y a veces, cuando uno está cansado, pierde la perspectiva de las cosas.

Ayer, en el aeropuerto de Barcelona mientras esperaba para subir a un avión que me llevará a Santander, pasó algo increible. Yo daba una vuelta por la librería. Al pasar entre dos mesas, olí su colonia con muchísima intensidad, como si él acabara de pasar por allí. Me moví hacía delante y el olor desapareció. Fui a la derecha, hacía las guias de viaje y el olor no estaba. Volví a la mesa en la que estaba antes y el olor seguía allí, sostenido. Alargué el brazo y cogí el primer libro que tenía delante. La sonrisa de las mujeres, «la historia de una joven, cuyo padre había muerto de un paro cardiaco y a la que el descubrimiento de un libro en una librería, un día de lluvía, iba a cambiarle la vida».

Lo he leido en menos de doce horas, y en uno de sus capítulos he encontrado la frase que creo que mi padre quería que leyera. "Post nubila phoebus" (tras la lluvía, el sol, algún día me tatuaré esto). Todo irá bien, me ha dicho, saldrá el sol y todo irá bien. Hoy vuelvo a Barcelona justo a la hora que cambiamos de día convencida de ello. Sabéis cual es el ritual de hoy. Durante los últimos diez años, el 21 de octubre he comido o cenado en un restaurante chino con alguien a quien quiero. Y he escuchado esta canción, una y otra vez. "Hay veces en que miro alrededor y siento tu amor junto a mi...A veces, te oigo susurrar en mi oído, no más dolor..". ¡Volume up! Por los que siguen aquí, en nosotros. 

 

 

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