Tu propio robot gigante por solo 1,35 millones de dólares
¿Puedes decir banana?

Otra forma de regalar en navidad (III)

Comrade_foot_flicker

Soy de los que creen que el espíritu navideño existe más allá de la parte comercial. Y soy de marketing, por lo que tengo bien presente que muchas empresas necesitan la avalancha de ventas de estos días para sobrevivir todo el año. Pero a nivel personal creo que esas compras, probablemente inevitables, pueden hacerse de otras formas más razonables y socialmente responsables.

También veo el lado positivo de la publicidad navideña. Ojalá nuestros corazones se iluminaran solos, pero no cabe duda de que las luces en las calles y los anuncios con Papá Noel, nieve, belenes, turrones y los omnipresentes perfumes, nos ayudan a crear ambiente. Pero insisto, hay otra forma de regalar en navidad.

La hay todo el año, pero en estos días en los que es más fácil motivarse, o parece que es obligado hacerlo, es más necesario proponer opciones creativas a entrar en un centro comercial y agotar el saldo de la tarjeta.

Publiqué un primer post con regalos originales gratis o casi sin coste, y un segundo con la forma de convertir tus regalos en dobles, para el que recibe y para el que lo vende. Y ahora, en otras navidades en las que mucha gente cercana lo pasará mal, podemos convertir pequeños gestos en grandes regalos. Sin esfuerzo económico adicional, solo emocional. Regalando lo que somos y lo que tenemos que no se puede comprar.


1. Regala networking

Es la palabra de moda, fruto de las redes sociales pero también de una forma de hacer negocios en la que asistir a eventos, presentaciones, cursos o congresos es la forma de abrirse camino con una red de contactos profesionales. ¿Y qué puede necesitar alguien más este año que un trabajo, o un nuevo cliente?

Todos conocemos a alguien en paro. O con su negocio bajo mínimos. Otros puede que no tengan a su lado a los socios o empleados que necesitan para sacar adelante sus proyectos. ¿No crees que necesitan más una tarjeta de visita que un par de calcetines? Y lo de la tarjeta de visita es una metáfora. Lo que necesitan realmente es que alguien les conozca. Sólo eso. Un apretón de manos, una conversación… un "elevator pitch" entre amigos, sentados a la mesa de navidad.

Eso es lo que te propongo. Seguro que vas a hacer más de una reunión de amigos y familiares. Más de una cena o comida de empresa. Más de una tarde de cañas. ¿Por qué no aprovechas e invitas a la gente pensando en quiénes se pueden conocer? Nadie te dice que recomiendes a nadie, que les busques un enchufe (¿y por qué no?) porque la gracia del networking es que lo importante es llegar a contactar.

Después la simpatía, las sinergias, y el esfuerzo personal de cada uno harán el resto. No te supone más esfuerzo que tener la voluntad y la empatía suficientes. Acordarte de ese sobrino recién licenciado en derecho que podría trabajar de pasante en el despacho de tu abogado. De aquel diseñador que trabajó contigo y no estaría mal conociera a la agencia con la que trabajas ahora, de la administrativa cuya empresa ha cerrado este año y podría hacerlo muy bien en la oficina de tu cliente de más confianza.

Es difícil. Lo sé. Tenemos miedo a que alguien nos deje mal. A que nos asocien con perdedores. A que nos quiten un puesto de trabajo que quizá necesitemos más adelante nosotros mismos. A que le debamos un favor a alguien. Nos es más fácil abrir la cartera y comprar un libro. ¿Verdad? Atrévete a compartir lo mejor de ti mismo. Lo más valioso. Tus amigos y contactos. Y verás, cómo un simple gesto puede cambiar la vida de los demás. Como no lo haría ningún objeto que pudieras comprar.

2. Consume y regala conciencia

Pero si lo que quieres es comprar, no te diré que no lo hagas porque al principio aclaré que de ello dependen muchos puestos de trabajo. Aunque sí te propongo que aproveches ese momento consumista para enseñarle a tus hijos la responsabilidad de hacerlo, y la realidad del mundo en el que viven.

Parece inevitable dedicar horas a la tarea de salir de compras en estos días. Las calles y los centros comerciales se atiborran. Y entramos de tienda en tienda buscando lo más adecuado para cada uno. Y esa es otra, hacemos listas de las personas a las que obsequiaremos. De las que nos acordaremos en navidad para demostrarles que nos importan. ¿No es una buena oportunidad para acordarse de todos?

Te propongo añadir en esa lista de regalos, la que compartirás con tus hijos mayores, a los que nunca recuerdas el resto del año. O sí, pero ahora con más motivo. Busca una ONG o institución cercana, a la que donarás uno de tus regalos. A mí me gustaría que fuera una de las pequeñas, de tu ciudad, en las que puedes comprobar personalmente que tu ayuda va a llegar a quien sea. Pero por supuesto cualquier ONG que tú consideres valdrá. Lo importante es crear la conciencia en tu hijo de que el dinero hay que repartirlo. De que no todos tienen una familia y lista de amigos con los que intercambiar corbatas. Que es necesario repartir el presupuesto para regalos, por pequeño que sea, entre todos. Que ir de compras no es gratis. Y que lo que compres tiene que servir para algo.

Es importante la cuestión simbólica de incluirlo en la lista, y hacer esta compra físicamente. No tiene la misma fuerza hacer una donación en internet. Hay que comprar un juguete y llevarlo a la institución que los recoja. Hay que ir a las oficinas de la ONG a hacer el ingreso. Tiene que ser igual a cualquier otro regalo que harías. Con la misma dedicación y cariño.

Hay que vivirlo. Muchos odian la navidad porque la consideran hueca, falsa y consumista. Esta es su oportunidad de darle la vuelta. Pero es más fácil destruir que construir. No destruyas el espíritu navideño, demuestra que el mundo puede cambiar. Hazlo. Protesta con tu ejemplo, constructivo. Y tal vez así, te estés regalando a ti mismo un mundo mejor.

 

Foto: Comrade Foot en Flickr (Creative Commons)

Comentarios