Caída libre de Neus Arqués, un divertida novela sobre segundas oportunidades

Cambiar el mundo desde los márgenes: no se puede freír un huevo sin romper la cáscara


Pexels-photo-364306

 

Me pidieron hace días que escribiera algo sobre esto y la verdad es que no sabía por dónde empezar. Cambiar el mundo desde los márgenes. ¿Pero eso cómo puede hacerse? ¡Es imposible! Y de pronto, mientras estaba haciendo la cena, me he dado cuenta. ¿Desde donde vamos a cambiar nada si no es desde los márgenes? ¿Cómo puedes a freír un huevo sin romper la cáscara? Es más, cómo puede nacer un pollito si no rompe los márgenes. ¿Cómo vas a salvar a alguien que se está ahogando, si tu estás dentro de esa misma corriente luchando al mismo tiempo por tu vida? Nos pasamos la vida saliéndonos de los márgenes y solo desde ahí llega el cambio.

MARGEN

Del lat. margo, -ĭnis. m. o f. Extremidad y orilla de una cosa. Margen del río, del campo. m. o f. de sus. apostilla. m. Espacio que queda en blanco a cada uno de los cuatro lados de una página manuscrita, impresa, grabada, etc., y más particularmente el de la derecha o el de la izquierda. Era u. t. c. f. m. Ocasión, oportunidad, holgura o espacio para un acto o suceso. m. Cuantía del beneficio que se puede obtener en un negocio teniendo en cuenta el precio de coste y el de venta. al margen loc. adv. Apartado, que no participa o interviene en algo: prefiero permanecer al margen de vuestras discusiones.

            ¿Qué nos pasa con la palabra margen que nos produce tanta desconfianza? Es una de esos vocablos que suena extraño si se repiten muchas veces seguidas. Tiene ciertas connotaciones negativas que la han convertido en una palabra “evitada”. Suele pensarse que los márgenes son los lugares más débiles de las cosas y por donde con más facilidad se rompen. Los márgenes y sus derivados, los marginales, nos dan miedo por desconocimiento; nos suponen una amenaza, nos incomodan.

            Los márgenes son los límites de las cosas y los límites hablan de falta de libertad y opresión. De dentro y fuera. Hablan de cosas constreñidas en el espacio o en el tiempo, de cosas protegidas del exterior. Son los bordes, las fronteras de sitios en los que cada uno se mira su propio ombligo y vive su vida segura en una inercia continua hacia el margen final. Por eso todo lo que se salga de esos márgenes produce desconfianza. Los márgenes nos dan la falsa seguridad de que estamos protegidos. El margen es el sitio en el que nadie quiere esta, pero al mismo tiempo, el sitio en el que muchos están casi todo el rato.

            Y al mismo tiempo los márgenes dejan al otro lado grandes descubrimientos y grandes personas. Es cierto que del otro lado llegan las invasiones, pero también los avances médicos, las nuevas culturas, libros, alimentos… ¡las patatas que acompañan mi cena, llegaron un día desde lo que algunos consideraban los márgenes del mundo!

            Los márgenes son todas las puertas cerradas que separan el exterior del interior y aíslan al interior del exterior. Los márgenes de una foto, no te dejan ver lo que se queda fuera de ese marco, congelado en el tiempo. Pero una foto no es la realidad y una puerta se puede abrir. Las abrimos constantemente para recibir a la familia, a los amigos, al amor. Muchos ya sabemos que los márgenes son los sitios por donde llegan los cambios cuándo más se necesitan. Porque nos obligan a mirar fuera de nosotros mismos.

            Hagamos del margen una palabra positiva. El margen es el tiempo con el que contamos para hacer algo. Nuestra vida, si lo vemos de esa forma, es en si misma un margen de unos cuantos años en los que podemos trabajar para aportar algo, para dejar huella en otros márgenes. Por qué hablar de un margen de dos semanas o de un mes, cuando podemos empezar a hablar de décadas, siglos si hace falta. Nuevos márgenes para la cooperación, nuevos márgenes para la esperanza, nuevos márgenes para la vida.

            Los márgenes son además espacios donde poner todo eso que no te cabe en el poco sitio que te dejan para vivir, todos los regalos que puedes dar. Los márgenes de los libros han sido durante años el espacio en donde los lectores, tanto los grandes intelectuales como los mas modestos pensadores, han anotado pensamientos para mejorar la obra, han colaborado desde lo subjetivo a que el siguiente lector de ese libro le saque más provecho. Los márgenes de la Arithmetica de Diofanto sirvieron a Pierre de Fermat para escribir su último teorema matemático y es sabido Montaigne editaba constantemente su propia obra, anotando sus reflexiones y sus nuevas propuestas en los márgenes de cada lectura de sus ensayos.

            A veces en los márgenes, fuera de lo que hoy llaman “zona de confort” encuentras la esperanza o la mano amiga que te levanta si has caído. En esos márgenes hay un espejo en el que mirar tu mundo y ver lo que no te gusta de ti o lo que de ti quieres compartir con otros. No digamos marginal, digamos “espacio extra”. Ampliemos los márgenes de todo, venzamos al miedo. No hay que olvidar que la sonrisa, nace en los márgenes del los labios. Probemos a empezar por ahí.

Comentarios